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Nacho

1996. Él tenía 7 años. Le apetecía jugar al baloncesto. Bajó de su casa y se encontró un polideportivo. Desde entonces no se ha separado de nosotros. Ninguno de los que estamos en activo llevamos más tiempo ligados a la Escuela que Nachete. Comenzó a ejercer de entrenador porque los horarios profesionales le obligaron a dejar las zapatillas en casa una temporada. Y ahora los hay que no pueden imaginarse entrenar sin él a su lado, sin la gestión emocional, personal y deportiva que hace con sus jugadores. Empezó a jugar porque le llamaba la atención nuestro deporte.. Y ahora el baloncesto se ha convertido en algo secundario: los amigos van por delante. Nuestra historia es Nacho.