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Un entrenador orgulloso

Animado por el texto que ha publicado mi compañero Ramón, he querido realizar algo parecido, a modo de crónica, por si a alguno de los lectores le interesa saber qué es lo que piensa y motiva a un entrenador detrás de una temporada plagada de derrotas. Aprovecho para dar la enhorabuena a Ramón por la gran temporada y esfuerzo que han realizado a pesar de que los resultados no han sido los que nos esperábamos en un principio.

Diré que no ha sido un año fácil. Los entrenadores bien sabemos que no hay años fáciles, uno trata de sacar siempre el máximo partido a cada una de sus jugadoras y tratar de buscar siempre la tecla correcta que le hará ganarse el esfuerzo y dedicación de todas ellas, y esto es algo muy difícil, que algunas veces se consigue, y otras no. Siempre hay carencias, aunque un entrenador diga que su equipo no las tiene, miente, siempre las hay, si un equipo brilla por su talento individual, también destacará por su falta de esfuerzo y compromiso, y si un equipo brilla por su dedicación, igual no lo hace por su compañerismo. Nuestra misión como entrenadores es ser capaces de potenciar esos aspectos que los hacen brillar a la vez que tratamos de ocultar semana tras semana aquellos otros que les alejan de comprender que el baloncesto es un deporte de equipo, y que si no remamos todos en la misma dirección, nunca llegaremos juntos a tierra firme. El equipo que cogí en septiembre, al igual que yo, estaba lleno de carencias, y por eso, diré que no ha sido un año fácil.

FOTO VICTORIA CADETE FEMENINO 2017

Lo primero que debe plantearse un entrenador al empezar la temporada son los objetivos, desde un punto realista, que queremos trabajar con nuestros equipos a lo largo de la temporada, pero… ¿cuáles eran en mi caso?, ¿competir por los primeros puestos?, imposible, primer año de federado y venían de jugar en municipal con resultados no muy alentadores, ¿divertirse?, siempre es un objetivo top, aunque para mi, aunque parezca una locura, no era el principal, ¿mejorar física, técnica y tácticamente?, claro está, pero no voy por ese camino. Si hay un objetivo que bien fijamos el primer día de entrenamiento y hemos estado trabajando durante toda la temporada, es aprender a levantarse, levantarse del suelo tras las caídas, levantarse con orgullo y levantarse con dignidad, para así poder seguir trabajando, ¿por qué?, pues es tan simple como que sabía que íbamos a tener que levantarnos muchas veces: 82 puntos de media encajados en la primera fase y 70 en la segunda, es muy difícil como jugadora seguir entrenando con ganas si una pierde por tanta diferencia sábado tras sábado. Los entrenamientos, la técnica individual, los físicos… todo ello no era más que un instrumento, no era más que un medio y no un fin, que nos ayudaban a conseguir el objetivo principal, y siempre basados en el esfuerzo, la continuidad y desde un punto de vista más táctico, desde la defensa, ya que no hicimos otra cosa sino que mejorar nuestras carencias de técnica individual y defender y defender hasta Marzo, donde pudimos centrarnos un poco en nuestro ataque.

Cadete

Mentiría si dijese que no hubo momentos malos, que muchos días no llegaba a casa frustrado y desesperado por las continuas faltas de asistencia a los entrenamientos en época de exámenes, triste por las lesiones de rodilla de Lourdes y de Geno, enojado por la continua falta de intensidad y carácter que mostraban en los entrenamientos y en definitiva por la poca involucración en el equipo. Pero siempre intenté no ceder, no bajar el nivel de exigencia. Al final, el carácter de un equipo es un reflejo del carácter del entrenador y si tú abandonas, da por hecho que ellas también lo harán. Mes tras mes iban mejorando, poquito a poquito, pero mejoraban, ya empezaban a luchar los rebotes, empezaban a moverse sin balón, a defender las líneas de pase, empezaban a usar su mano izquierda, algunas a comprender sus limitaciones y adaptarlas al juego y en definitiva, puedo decir que estoy contento con la progresión que ha tenido el equipo, y muy contento con la progresión de algunas jugadoras. ¿Ha merecido la pena tanto físico, tanto esfuerzo?, pues al final creo que el baloncesto no está solo para ganar y divertirse, también está para transmitir valores, tan solo con que una de estas jugadoras haya podido transferir esta actitud de esfuerzo y perseverancia, pese a las adversidades y los resultados, a la vida real, para mí ya habrá merecido la pena. Además, de perder de 144 puntos en nuestro primer partido contra Pozuelo, a ganar en nuestro último partido de 10 puntos, creo que hace que mis jugadoras (y yo) puedan sentirse orgullosas.

Si algo he intentado inculcar en ellas es que no competimos contra el rival, ni tampoco contra tus compañeras en los entrenamientos, en realidad se compite contra uno mismo, se compite para ver cuán lejos se puede llegar, a través de los entrenamientos, y así competir en el nivel más alto al que uno pueda llegar, siempre con respeto y deportividad. Al final se habla mucho de los mayores, de los equipos como del 1ª autonómica, que son los equipos que más ganan, y equipos como el nuestro pasan más desapercibidos en el club, pero el carácter que han mostrado muchas de nuestras jugadoras no tiene nada que envidiar a cualquier número de puntos que hayan metido cualquiera de estos jugadores. Enhorabuena por la temporada chicas, y espero que sigáis luchando juntas muuuchos años más.

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